Testamento de Ana Dalmau y Julio Monforte

Archivo Histórico Municipal de La Cuba
Categoría: DOCUMENTACIÓN ARCHIVÍSTICA
SubCategoría: FONDOS PARTICULARES
SubSubCategoría: Patrimonio
Iglesia de Santa Margarita dónde querían ser sepultados

Los testamentos del S. XVII suelen tener la misma estructura, tomando como ejemplo el firmado por Ana Dalmau y Julio Monforte, vecinos de la villa de Mirambel. El documento se encuentra en el Archivo Histórico Municipal de La Cuba. En primer lugar una invocatio monogramática y una verbal, con invocación a la divinidad como sigue: «en el nombre de Dios y de la Gloriosísima Virgen María Madre Suya y Señora Nuestra», siguiendo con fórmulas tipo «como toda persona encarne humana  prevé la muerte corporal escapar no pueda y como no sea en el reunido cosa más cierta que la suerte incierta».

Prosigue por anular codicilios y otras cualesquiera últimas voluntades, ordenaciones y disposiciones por ellos hechos y ordenados y dar validez definitiva al documento último.

La dispositio es la parte central del documento, dónde se listan las cláusulas con lo dispuesto por el matrimonio: «nuestras almas y de cada uno de nos pasen de esta presente vida a la otra, nuestro  cuerpos y el otro de nos sean enterrados en el cementerio común de la Iglesia parroquial de dicha villa de Mirambel en el puesto y lugar que asistan los vicarios y beneficiados de la iglesia y que de casa a la iglesia se nos digan y canten los responsos acostumbrados.»

Lo habitual era solicitar también que por sus almas se celebrasen las misas acostumbradas, las de las cinco llagas, la de la resurrección y las de cabos de años (quiere decirse aniversario de la muerte). Otra de las cláusulas solía contener la donación de limosnas para redimir todas las culpas y pecados, y otra que se pagasen todas las deudas e injurias «que por buena voluntad se hallara a deber» «atendiendo ala verdad y guardando el fuero de la conciencia».

Por último pasaban a realizar el reparto de heredades y un escatocolo con firma de testigos y notario.

Autor: Ana Galí Hernández