Limpieza de sangre

S.XIX
– 1766
Tronchón
Archivo Histórico de Tronchón
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Inicial capital del legajo

El documento descrito es un legajo de autos sumarios hechos a instancia de Don Balthasar Aguilar sobre Limpieza de Sangre. La limpieza de sangre era un documento que se usaba bastante en los S. XVII y XVIII para mostrar datos y antecedentes genealógicos de una persona determinada, así como el escudo familiar. Servía como vamos a ver para mostrar que la persona venía de buena familia, bien porque pertenecían a la nobleza o porque se quería demostrar la rectitud de vida y costumbre de tradición familiar.

En Aragón había órganos que los exigieron durante algún tiempo, como el Monasterio de Sigena, para sus aspirantes a religiosas, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Zaragoza o varias órdenes, como la de San Juan y San Bernardo.

En los autos sumarios Balthasar Aguilar, habitante de la Villa y Corte de Madrid constituye y nombra procuradores legítimos al Licenciado Joseph Serrat  Presbítero y a Antonio Carceller, vecinos habitantes de la localidad de Tronchón. Quiere decirse que les confiere un poder, mediante el cual deberán representarlo en cualquier pleito civil o criminal que Balthasar tuviera en curso o en adelante como procuradores, “juntos o, cada uno de por si”. Aclarado esto en páginas sucesivas se procede a la limpieza de sangre, a la que después de un primer escrito sobre el árbol genealógico de Balthasar Aguilar siguen declaraciones de testigos ratificando lo expuesto con anterioridad.

Balthasar Aguilar comienza por afirmar que está lícitamente casado  y que nunca habitó ni vivió junto a su esposa antes del matrimonio. Después se afirma que a sus padres obedeció y respetó. Respecto a sus abuelos paternos y maternos, éstos “fueron buenos christianos, sin macula, antiguos”, “ni raza de moros, judios, ni de los nuevamente convertidos a nuestra Santa Fe catolica, ni castigados por el Santo Oficio de la Inquisicion, ni son de casta ni negros ni mulatos, ni les esta prohibido recibir los honoríficos, ni han usado oficios viles.”

Autor: Ana Galí Hernández