De Tronchón es el queso que se cita en el Quijote, los suelos cerámicos esmaltados de sus obradores, el único ajuar de hospital que queda en Aragón o los sombreros tan elegantes que vistieron a los aragoneses en el siglo pasado.

De Tronchón es el queso que se cita en el Quijote, los suelos cerámicos esmaltados de sus obradores, el único ajuar de hospital que queda en Aragón o los sombreros tan elegantes que vistieron a los aragoneses en el siglo pasado.
Tronchón alberga un conjunto urbano y paisajístico de gran atractivo.
El núcleo de Tronchón destaca por edificios como la Iglesia de la Magdalena de Tronchón, el histórico Ayuntamiento de Tronchón y el emblemático Hospitalico, que guarda el valioso ajuar hospitalario. Completan el conjunto la peculiar cárcel antigua, la antigua escuela, y los tres lavaderos que evocan el pasado cotidiano del pueblo. Los Hornos cerámicos son testimonio de una importante tradición artesanal local.
Aunque el recinto amurallado original no se ha conservado íntegro, aún se pueden apreciar los restos de dos portales reutilizados: el Portal de San Miguel, sobre el cual se construyó una vivienda, y el Portal de Santa Bárbara, coronado por una capilla barroca sobre su arco original.
Dispersas por el término municipal, se encuentran numerosas ermitas y edificios religiosos que salpican el paisaje, reflejo de una profunda devoción. Entre ellas destacan la ermita de Santa Ana de Tronchón, la ermita del Tremedal, la ermita de San Marcos en Tronchón, la ermita de San Antonio de Tronchón, La Purísima de Tronchón, Santa Bárbara de Tronchón y San Lorenzo de Tronchón.
Tronchón está salpicado de numerosas masías que dan fe de su arraigada tradición rural. Entre ellas, destaca por su relevancia la Torre Piquer, que se erige como un punto de interés paisajístico y arquitectónico en el entorno.
El Maestrazgo se distingue por un rico patrimonio cultural inmaterial, cuyas manifestaciones están íntimamente ligadas al calendario agrícola y religioso. Tronchón es un claro ejemplo de cómo estas tradiciones se mantienen vivas.
Las Fiestas del Tremedal se celebran en Tronchón el domingo siguiente a la Natividad de la Virgen (8 de septiembre), combinando actos populares y religiosos. Un momento de gran singularidad ocurre durante las procesiones a la Virgen del Tremedal (sábado y domingo por la tarde), cuando la comitiva se detiene en El Planillo para escuchar las Relaciones. En este acto, un niño o niña (de entre 8 y 10 años), vestido de ángel, recita unas palabras a la Virgen tras una pieza musical de dulzaina y tambor. La del sábado se denomina relación de bienvenida y la del domingo, relación de despedida.
Además, Tronchón es escenario de dos importantes procesiones: una que se lleva a cabo el Lunes de Pentecostés a la ermita de San Antonio del Barranco (Tronchón), y otra que concluye en la iglesia de la Virgen de la Carrasca en Bordón, reforzando los lazos comunitarios y religiosos.
En lo que respecta a la gastronomía, Tronchón es mundialmente conocido por su famoso Queso de Tronchón. Su elaboración se remonta a la antigüedad y, aunque no es posible fijar una fecha exacta de su origen, se sabe que ya gozaba de gran fama en el siglo XVII. Prueba de ello es su mención en dos capítulos de la segunda parte de «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha», publicada en 1615, lo que lo convierte en un producto con un profundo arraigo histórico y cultural.
Tronchón cuenta con espacios dedicados a la difusión y conservación de su singular legado.
61 habitantes
1 072 m
44147
57,1 km²