Iglesia de la Asunción en Cantavieja

S.XVII
– 1664
CANTAVIEJA
Categoría: BIENES INMUEBLES
SubCategoría: ARQUITECTURA RELIGIOSA
SubSubCategoría: Iglesias
Interior de la Iglesia de la Asunción en Cantavieja

Fue construida según el modelo de la basílica del Pilar, al igual que otros templos de la comarca del Maestrazgo, como la Iglesia de Allepuz y la Iglesia de La Cañada de Benatanduz, y es una de las parroquiales de mayor envergadura de la Provincia de Teruel.

En la misma ubicación se encontraba la antigua iglesia parroquial gótica de la cual solo queda el los tres arcos apuntados del pórtico y una pequeña portada a los pies de la iglesia actual. A partir de 1664, se destruyó la antigua iglesia medieval para construir otra de la cual se conservan únicamente, integradas en el templo actual, la torre y la portada lateral, que hoy es el acceso principal.

El templo barroco fue construido entre 1730 y 1745, según un proyecto de Antonio Nadal.

Sufrió las consecuencias de la Guerra Civil, durante la cual fueron destruidos la mayor parte de sus suntuosos retablos, quedando únicamente testimonio fotográfico, si bien se salvaron las pinturas murales y algunos fragmentos de retablos.

Alguna de estas capillas pertenecían a las familias nobles de la comarca como los Osset cuya heráldica se conserva en la embocadura de una de ellas.

Es una obra barroca de grandes dimensiones, con una distribución en tres naves de similar altura, según el modelo clasicista extendido en Aragón a partir de la construcción de la basílica del Pilar. Está realizada en mampostería.

Por el exterior destaca, en el lado de la Epístola, un pórtico abierto a la plaza Mayor formado por tres grandes arcos apuntados de sillería, pertenecientes a la anterior iglesia gótica. La portada es sencilla, con arco de medio punto enmarcado por un orden de pilastras bajo frontón.

En el interior, las naves, de idéntica altura, están separadas por gruesos pilares acanalados que sustentan arcos de medio punto. La nave central está cubierta mediante bóveda de cañón con lunetos, mientras que las laterales lo están con bóvedas de arista. El crucero presenta una cúpula elíptica sobre tambor y pechinas decoradas con relieves de los evangelistas y rocalla; al exterior aparece como un volumen octogonal de ladrillo.

Dispone asimismo de una amplia girola tras la cabecera y de coro a los pies, en el penúltimo tramo de la nave central, decorado con pinturas que representan a San Braulio, San Francisco Javier y otros personajes sagrados.

La torre, situada a los pies, da paso a una calle, adoptando la misma solución que las iglesias de la capital turolense. De planta cuadrada, presenta en su parte superior dos cuerpos octogonales y un remate piramidal.