FAMILIA OSSET

S.XVI
Cantavieja
Categoría: HISTORIA
SubCategoría: PERSONAJES
SubSubCategoría: Masculinos

La familia Osset llegaría al reino de Aragón participando en la conquista del territorio a los musulmanes, estableciéndose en el municipio de La Cañada de Benatanduz, y pasando posteriormente a Cantavieja, Teruel y Calamocha. Ejercieron como “baile” de La Cañada y posteriormente de Cantavieja, nombrados por la orden del Hospital

Los Osset pronto se convirtieron en una de las familias más poderosas e influyentes de la comarca, con varios de sus miembros entre los ricoshombres e infanzones de Aragón, mientras que las mujeres de la familia profesaron en los prestigiosos conventos de Mirambel y de Montesanto en Villarluengo.

Emparentaron con los linajes más importantes de la zona: Colás (con casa solariega en Tronchón), De Pedro (con palacio en Cuevas de Cañart), Miró (con casa en Forcall, luego conocida como casa de los Osset), Calvo y Castellot (con casa en Mirambel y Mosqueruela).  

D. José Osset y Miró obtuvo en 1740 Privilegio de Hidalguía. En 1741 se comenzó a usar el escudo que hoy conocemos por conservarse, tallado en piedra, en la portada del cuartel de la Guardia Civil de Cantavieja, resultante de la unión de los Osset y Miró y es: Cortado: 1º en campo de gules, un oso bebiendo en una fuente, 2º Partido: 1º jaquelado de oro y gules, 2º cuartelado: 1º y 4º jaquelado de plata y gules, 2º y 3º de oro, una estrella en azur. Este escudo y la portada en piedra sillar de la casa Osset se trasladó al nuevo cuartel tras la venta y destrucción del inmueble. 

Tuvieron como propiedad la capilla de San José en la Iglesia parroquial de Cantavieja donde todavía se conserva un altar decorado en plata con las armas de los Osset, ubicado en los brazos de la iglesia. 

El inmenso palacio de los Osset era uno de los más lujosos de la comarca. Tenía oratorio propio, donde se celebraron alguna de las bodas y ceremonias religiosas de la familia, y un enorme patio trasero. Esta casa fue la elegida por el general Cabrera para instalarse cuando Cantavieja se convierte en capital del carlismo, quedando memoria oral que describe la cama donde descansó el llamado “Tigre del Maestrazgo”.