Cuentos premiados en el concurso de cuentos para escolares sobre el Medio Ambiente 2010

– 2010
Categoría: LITERATURA

(MARIO MADRONA HEREDIA)

Primer premio categoría de 6 a 9 años

EL PUEBLO

Hola me llamo Blas, soy el nuevo contenedor de este pueblo. Parece que en este pueblo no tiran cosas a la papelera sino al suelo. Este pueblo tampoco recicla: tiran las cosas juntas, tendré que hacer algo para detenerlo. Ya sé, les contaré muchos chistes cuando pasen por mi lado, y si me echan algo de plástico les sonreiré. Y así fue como lo hice, cada día me echaban más plástico y todos eran más felices al hacerlo.

(ANDREA MONSERRATE ALTABA DE CANTAVIEJA)

EL ÁRBOL MILENARIO

Primer premio categoría de 10 a 12 años

 Érase una vez cuatro niños que se llamaban Luis, Marcos, Marta y María, que vivían en el país del olvido. En este país todo el mundo era despistado y siempre se les olvidaban las cosas. Nadie paraba cuenta del medio ambiente, como contaminar las aguas, hacer fuego en el bosque…
      Luis, Marcos, Marta y María eran muy buenos, responsables y respetuosos con los animales, con el bosque… Siempre intentaban cuidar el medio ambiente pero nadie les hacía caso, porque eran pequeños. Hasta que un día les pidieron ayuda a las hadas del bosque.
     Las hadas del bosque hicieron un encantamiento que consistía en congelar la naturaleza, y sólo cuando los habitantes del País del Olvido respetaran el medio ambiente acabarían con el encantamiento que consistía en congelar la naturaleza, y sólo cuando los habitantes del País del Olvido respetaran el medio ambiente acabarían con el encantamiento. Fue entonces cuando pidieron ayuda a los niños, y éstos, encantados, les enseñaron a reciclar las basuras, a no contaminar, a ahorrar energía,…
       Al cabo de un tiempo, por arte de magia, todo volvió a la normalidad, pero con una diferencia, el bosque estaba limpio, las aguas claras y cristalinas, y los animales y los habitantes del país del olvido felices por el resultado de su trabajo.
Y cuanto contado, cuento acabado.

 (ROSARIO BONO NOTARI DE CANTAVIEJA)

EL PAÍS DEL OLVIDO

Mención categoría de 6 a 9 años

 Érase una vez un día muy soleado del mes de mayo, un grupo de amigos quedaron para hacer una excursión, por un bosque del que habían oído hablar a las personas mayores del pueblo. Siguieron un sendero, por el que vieron un río por el que bajaban aguas muy limpias, unos árboles muy grandes…Allí se quedaron un rato para descansa y observar el paisaje, que tan fascinados les tenía.
         Al rato, continuaron caminando, adentrándose en un paisaje de cortes de roca afilados.
        Llegaron a una masía, allí había una familia que vivía del cuidado del ganado y del cultivo de los campos. El dueño sacó el rebaño a pastar, y acompañó a los caminantes. Les habló de un árbol muy grande que había en su masía y que ellos cuidaban con cariño, igual que lo habían hecho sus antepasados durante miles de años.
         El árbol estaba solo en una gran pradera y tenía un tronco muy gordo, al igual que sus ramas, sus hojas eran de un verde muy intenso, el árbol se llamaba «el tejo».
        Todos se tumbaron a descansar en la sombra del árbol, y el señor de la masía les contó durante horas la historia del bonito árbol y lo felices que se habían sentido cuidando de él.

 
(RAHAT NASEE AKHTAR, DE CANTAVIEJA)

AMISTAD

Mención categoría de 6 a 9 años

 Un día el señor sol estaba mirando a su alrededor, de repente vio un árbol que estaba al lado del río, y el río iba a su marcha. El sol empezó a hablar con el árbol y le dijo: «¡Eh arbolito! ¿Qué estás pensando?»El arbolito le dijo: «nada que te importe». El río empezó a decir: «¡por favor no me molestéis!», «vosotros dos sois muy pesados». Y así empezó la discusión entre los tres, cada un decía que era mejor que los demás. Primero el sol dijo sus puntos fuertes, uno de ellos era que si no había luz en el mundo, de día no podríamos trabajar, luego el árbol dijo que él también tenía muchos puntos fuertes, «gracias a mí hay oxígeno en el mundo».
        El río cuando se cansó de escucharlos empezó a decir sus puntos fuertes, «cuando alguien tiene sed o quiere lavarse, sólo me necesita a mí».
        Un pájaro que les estaba escuchando le dijo: «¡Callaos, aquí en el mundo cada cosa tiene su función!». Y se lo explicó tan bien que al final se hicieron amigos y nunca más se pelearon.

Autor: Mario Ropero