Cárcel de Villarluengo

S.XVI
Villarluengo
BIENES INMUEBLES
Escenarios Históricos
OTROS

Hasta el siglo XVIII en que comienzan a construirse las cárceles urbanas que concentran y mejoran las vidas de los presos, cada pueblo tenía la suya y el concejo se ocupaba de hacer que se aplicasen las penas impuestas.   

Como se trataba de una competencia propia, las cárceles, junto a la carnecería, el salón de plenos y el archivo, formaban parte de las Casas del Concejo que es como se llamaba antes a los ayuntamientos. 

La cárcel de Villarluengo se construyó, al mismo tiempo que el conjunto del edificio concejil de la mano de Francisco Comba (responsable de la cantería) y de Esteban de Mújica (en la albañilería) entre 1590 y 1593, según nos indica el historiador Jorge Martín. 

Era un espacio blindado, con una puerta pequeña con dos cerraduras y dos cerrojos. Uno de ellos enorme para impedir efectivamente que se abriese desde dentro y el otro para cerrar el ventanuco por el que pasarían la comida o comprobarían el estado de los presos. Tiene foso, como en las cárceles de Fortanete y La Iglesuela. 

Los delitos comunes para tres Baylías sanjuanistas, Cantavieja, Castellote y Aliaga (Villarluengo pertenecía a la de Cantavieja) eran: el homicidio, robo de ganado, robo de mujeres, violaciones, tala de campos, incendios,… en un momento en que el bandolerismo había proliferado causando serios problemas a los concejos.

Autor: Sofía Sánchez y Elena Fortea
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