El Maestrazgo es especialmente espiritual o al menos ha preservado de forma privilegiada los testimonios de algunos eventos milagrosos que dieron lugar a santuarios históricamente muy concurridos.
Los relatos de las devociones y fundaciones de los santuarios aragoneses fueron recopilados por Roque Alberto Faci en 1750. La mayoría siguen unas constantes que se pueden resumir en: La imagen de la Virgen se aparece a un pastor que repara en el hecho milagroso al ver a los animales que cuida comportarse de forma extraña. Intrigado se interesa por buscar la causa y da con la imagen sobre algún elemento natural, peña, campo, montículo, fuente, carrasca, etc. El pastor la recoge y se dirige al pueblo más cercano, donde avisa a las autoridades. Éstos al día siguiente reparan en la ausencia de la Virgen que se volverá a aparecer en el mismo lugar. Y más tarde deciden erigirle una ermita en el lugar de la aparición donde será depositada. A continuación se presentan todas las Vírgenes aparecidas en el Maestrazgo:
– Virgen de Montesanto de Villarluengo. Es la última de las aparecidas. En 1522, hace más de 500 años. Regresó varias veces al lugar de la aparición donde después de una ermita se levantó un convento de franciscanas. Se conserva una replica.
– Virgen del Agua de Castellote. En el lugar del Llovedor. Esta no regresó al lugar de la aparición sino que se veneró en un Pilar hasta que le construyeron una ermita en el mismo lugar. Se conserva la original.
– Virgen de la Carrasca en Bordón. Se apareció en 1212. Regresó al lugar desde el castillo templario de Castellote y allí le construyeron una ermita y se inició el poblamiento de lo que hoy es Bordón. Se conserva una imágen inspirada en la original.
– Virgen del Cid en Iglesuela del Cid, se apareció a un labrador arando y en el lugar se construyó una ermita que aprovecha un antiguo mausoleo de época romana. Se conserva la original.
– Virgen del Tremedal en Tronchón. La aparición de la Virgen se produjo en Orihuela del Tremedal donde tiene su santuario. Pero en el siglo XIX, entendiendo que el pastor que la encontró era de Tronchón, se comenzó a venerar en la localidad una imagen propia de la Virgen del Tremedal.




